luz ausente,
luz ausente y el silente
cuerpo mío, mis senderos descansan.
el alivio de la nada que ha cubierto mis ecos profundos
es curar el llanto con ceguera en los momentos.
Los valles que se extienden y esas hierbas blanquecinas
sin nadie en el mundo ni en pensamiento, sin nadie
en el hastío, mi cuerpo siente y canta.
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me gusta, me gusta, me gusta. me gusta mucho.
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