dilluns, 22 de juny del 2009

Le pedí al alma que hablara, le pedí que hablara por mí.
No llevo muchos pétalos en los labios, no sabe mi piel a campo abierto ni mis ojos al vuelo lejano.
No soy el río, ni soy más de lo que era ayer. No tengo el coraje que tu tienes, no desempeño el paso.
Dicen que el amor, dicen que el mundo, el hombre. Dicen que el mar ahoga solo a los que se hunden y bailan locos al ritmo del transformador como piedras cayendo sin oído.
Cada impacto de la vida es un cojín sórdido, ecos en el subconsciente y llevamos el miedo escrito en el tiempo y en las huellas.
Pulsaciones oscuras, infiernos oscuros: los he visto..
Pero no tengo el coraje que tu tienes, por eso le pedí que hablara por mí.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada